Alcance y exclusiones
Qué páginas y funciones se modifican y qué tareas quedan expresamente fuera para evitar desviaciones.
Cada web tiene un contexto distinto. Por eso empezamos por conocer tu negocio, revisar la situación y priorizar las mejoras antes de elegir una solución tecnológica.
Un flujo de trabajo transparente diseñado para eliminar sorpresas en plazos y costes.
Antes de escribir una sola línea de código o aceptar un pago, todo queda definido por escrito en la propuesta.
Qué páginas y funciones se modifican y qué tareas quedan expresamente fuera para evitar desviaciones.
Definición objetiva de cómo se verifica que el trabajo está terminado y cumple lo acordado.
Protocolo seguro para compartir accesos necesarios, sin comprometer datos confidenciales ni contraseñas.
Presupuesto cerrado de implementación y previsión exacta de costes de alojamiento o licencias posteriores.
Fechas estimadas de revisión, fases de prueba y dependencias de contenido por ambas partes.
Confirmación de que el código, dominio, credenciales y contenidos son y seguirán siendo propiedad exclusiva de tu empresa.
Para evitar recomendaciones dogmáticas o infundadas, clasificamos rigurosamente la información de cada proyecto:
Lo que vemos desde fuera: Tiempos de carga públicos, estructura HTML, errores en consola y comportamiento visible en navegadores.
Lo que tú nos aportas: Cuántos presupuestos recibes al mes, qué coste pagas a tu proveedor actual y qué incidencias recuerdas.
Lo que comprobamos empíricamente: Respuestas de servidor, redirecciones 301 verificadas y registros de recepción de formularios.
Nuestra propuesta técnica: La alternativa sugerida a partir de contrastar los puntos anteriores con tus objetivos de negocio.
Una conversación inicial para entender tu situación y valorar si un diagnóstico puede ayudarte.
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